¿Si pudiéramos controlar nuestro pensamiento?, rechazar de un plumazo cualquier recuerdo que nos produce dolor, seriamos verdaderamente los Reyes del Universo. Nuestra mente, ese caballo desbocado que cuesta tanto domarlo, hacerle parar, obligarle a que no recuerde situaciones, acontecimientos, palabras, que la mayoría de las veces fueron dichas de una manera tranquila, reposada sin sobresaltos pero que encierran todo un mensaje de nuestro subconsciente y que hacen daño a quien las recibe, si fuéramos los dueños de nuestros pensamientos podríamos hacer que desaparecieran y no siguieran haciendo daño, pero nuestras limitaciones aparecen constantemente para recordarnos que somos humanos y nuestra vida es un equilibrio entre los buenos y los malos momentos.
Desde el pozo del dolor hay que salir vivificado y no dejarse hundir, aprender lo que nos duele para no causar dolor y disculparlos con el universo que nos rodea por si hubo un momento en nuestra vida en que también fuimos culpables del dolor de alguien.

Salud y Paz