¿Si pudiéramos controlar nuestro pensamiento?, rechazar de un plumazo cualquier recuerdo que nos produce dolor, seriamos verdaderamente los Reyes del Universo. Nuestra mente, ese caballo desbocado que cuesta tanto domarlo, hacerle parar, obligarle a que no recuerde situaciones, acontecimientos, palabras, que la mayoría de las veces fueron dichas de una manera tranquila, reposada sin sobresaltos pero que encierran todo un mensaje de nuestro subconsciente y que hacen daño a quien las recibe, si fuéramos los dueños de nuestros pensamientos podríamos hacer que desaparecieran y no siguieran haciendo daño, pero nuestras limitaciones aparecen constantemente para recordarnos que somos humanos y nuestra vida es un equilibrio entre los buenos y los malos momentos.
Desde el pozo del dolor hay que salir vivificado y no dejarse hundir, aprender lo que nos duele para no causar dolor y disculparlos con el universo que nos rodea por si hubo un momento en nuestra vida en que también fuimos culpables del dolor de alguien.
Salud y Paz



Incluso las más buenas personas, alguna vez han hecho daño a alguien, incluso sin darse cuenta. A veces por ignorar a quien sentía mucho por ellas, sin ellas saberlo. Otras, por no saber medir el significado que tienen las palabras para quien las recibe.
Salud y un beso, Superabuela.
A veces se suele hacer daño, no siendo la intención, es por ello que hay que estar atento y pensar bien las acciones.
Un saludo Abuelita, te echabamos de menos
Es inevitable que eso suceda, causar daño a otras personas, se hace sin querer hacerlo muchas veces, y siempre queda la solución de la disculpa, de pedir perdón
El hombre parece haber nacido para hacer daño, de hecho, somos capaces de hacérnoslo a nosotros mismos.
Y la culpa ni es del pecado original, ni de otra suerte de leyendas. Nacemos así, y es la educación y la moral lo que nos reprime.
De no ser así, hay cosas que, sinceramente, no tienen explicación. Basta con leer los periódicos.
Lo malo es la reiteración, el hacer el mal a sabiendas, el refocilarse en la maldad.
Para estos, ni aceptar disculpas, ni solicitar perdones.
Un beso.
¡Qué buena reflexión !Ojalá fueramos capaces de dominar,no se si nuestra mente,pero si nuestros impulsos.
Guaubesos
Curiosamente estoy pendiente de ver un documental que va sobre la mente humana y la percepción que tiene.
Cuando lo vea os cuento... ojalá dominásemos nuestra mente igual que hacemos con nuestras manos, brazos, pies.... seguro que no sufriríamos ni la milésima parte...
Un beso!