6 Abril 2011
Qué hacer cuando te duele el alma?
¿Cuando quieres llorar y estas seca?
¿Cuando quieres gritar y estas muda?
¿Cuando la realidad es tan dura, que te paraliza?
¿Cuando todo se tambalea a tu alrededor?
¿Cuando los recuerdos te ahogan?........
Sentarse, esperar....., recoger los limones que te da la vida y hacer una estupenda limonada dulcificada por tantas vivencias hermosas y sencillas que tenemos a lo largo del día.
Hoy es un día difícil..., pero es primavera, la temperatura es estupenda, voy a comprar unas flores y sé que no estoy sola.... hoy especialmente me siento muy acompañada.
Gracias
servido por superabuela
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19 Marzo 2011
Ya se está terminando este bonito día del padre, ha sido magnifico y adornado con esta preciosa luna que pone un broche perfecto a este día.
Pero no quiero terminarlo sin hacer un homenaje a mi padre, al que ya no puedo felicitar desde hace muchos años, pero también a tantos otros de su generación, que entregaron su vida a su familia, pero de una forma callada, pasaron de puntillas, sin quejarse.
Hoy en día, que acostumbramos a escuchar tantos lamentos...., una veces porque el trabajo es pesado o el horario no demasiado bueno, otras porque las tareas cotidianas nos agobian o porque las vacaciones son escasas.....
Tu no te quejabas, no tenias tiempo, ibas de un trabajo a otro para darnos lo mejor. Las vacaciones para ti no existían, las trabajabas, pero estabas tan feliz de que nosotras si pudiéramos disfrutarlas.
Siempre te vi feliz, incluso cuando la vida te dio grandes preocupaciones pusiste una sonrisa en tu vida. Fuiste tan cariñoso que el poco tiempo que la vida te dejo estar a mi lado me lo llenaste de magníficos recuerdos y de grandes lecciones.
Tantas cosas sacrificaste por nuestro bienestar, que el tiempo corrió muy deprisa y te marchaste demasiado rápido.
Hoy, papá, no quiero felicitarte, quiero felicitarme a mí por haber tenido el mejor padre.
servido por superabuela
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10 Marzo 2011
Hoy cumplirías 89.
Te imagino diciendo que solo te quedaba uno para los noventa, pero ya solo lo puedo imaginar. Imaginar tus palabras, ante algunos acontecimientos y vivir situaciones que me parecían imposibles de imaginar.
El año pasado, cuando celebramos tu cumpleaños, todos sabíamos, aunque no lo expresáramos, que sería el último, también tú, pero lo pasamos bien y nos reímos cuando conseguiste beber cerveza sin necesidad del famoso y desagradable espesante. Fue una de las últimas salidas.
Cuanto te añoro, nunca me lo podría haber imaginado. Es cierto que cuando pierdes a alguien es cuando te das cuenta de su valor.
Ha sido en los últimos tiempos, cuando las fuerzas ya te fallaban y abandonaste esa coraza, cuando te dejaste querer y puede que por esa razón la ternura, también, alcanzo mi corazón, pero ya fue tarde, nos quedo poco tiempo.
No supiste demostrar lo que llevabas dentro porque la vida había sido muy dura contigo y te hizo recia y hermética, pero yo tampoco supe leerlo, solo al final. Vuestra generación, sufrió mucho y aprendió a callar y a no dejar aflorar los sentimientos, quizás porque eso os hacia más vulnerables o porque con sobrevivir ya teníais suficiente.
Durante muchos años me he dedicado a cuidarte, pero solo en los últimos me he dedicado también a intentar entenderte y a descubrir lo mucho que te quería.
No hay vuelta atrás, por lo tanto aunque siento que perdí tiempo, no cambio ni un segundo de lo que he vivido a tu lado porque gracias a ti he conseguido crecer como persona, me has aportado tanto, que cualquier coste ha merecido la pena y para poder cambiar situaciones en las que se que me equivoque, y te pido perdón, tendría que haber evolucionado como lo he hecho y eso solo se hace con la vivencia que tú me has aportado.
Volvería a tomar las mismas decisiones, y volvería cuidarte incondicionalmente, ni las nubes que ahora cubren nuestro horizonte me hacen arrepentirme de que hayas estado en casa, en tu casa, que hayas podido disfrutar a tus biznietos y de tu familia hasta el último momento.
Te quiero mamá, te quiero más de lo yo misma sabia.
servido por superabuela
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1 Junio 2010
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor ?del fuego?
Simone Seija Paseyro Uruguaya. 45 años
Alguien me dijo que no es casual, que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de ?un fuego?, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.
Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de una escuela, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.
Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un exámen, o para cerrar una noche de cine. Las de ?veníte el sábado? porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.
El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada? y sin embargo detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.
Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.
Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.
Entonces? los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.
Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir.
Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.
Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.
Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor ?del fuego? que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.
Para todas las brasas de mi vida, las que arden desde hace tanto, y las que recién se suman al fogón.
servido por superabuela
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29 Mayo 2010
Qué bueno que médicos prominentes nos empiecen a considerar como un "todo"!!! Entrevista al Dr. MARIO ALONSO PUIG.
CIRUJANO
Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y
tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato
digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y
desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede
ser muy firme con las conductas y amable con las
personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder
(Empresa Activa).
ENTRENAR Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y
los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son
nuestros pensamientos los que en gran medida han creado
y crean continuamente nuestro mundo.
"Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusióntienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La
zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más
avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas
y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está
tremendamente influída por el sistema límbico, que es nuestro cerebro
emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo
acaba mostrando". Hay que entrenar esa mente.
-Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía
en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su
trayectoria.
-¿Psiconeuroinmunobiología?
-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento,
la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que
desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una
forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de
forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios
físicos muy profundos.
-¿De qué se trata?
-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo en
un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación
delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio
permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento
del cerebro y en la constelación hormonal.
-¿Qué tipo de cambios?
-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje
localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual
porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias
para tomar decisiones adecuadas.
-¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o
eso es cosa de sabios?
-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la
respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir
cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la
serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales
entre los dos hemisferios.
-¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos
están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen
que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es
más inteligente -no más razonable- llevar el foco de atención a la
respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
-¿Dice que no hay que ser razonable?
-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés
o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando
nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece
otra línea. Son más importantes el qué y el por qué que el cómo. Lo que
el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
-Exagera.
-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos
como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una
interpretación de la realidad.
-Más recursos...
-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con
tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron
hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente
personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar
físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les
generaban estas enfermedades.
-¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
-Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una
frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era
metafórica. Ahora sabemos que es literal: "Todo ser humano, si se lo
propone, puede ser escultor de su propio cerebro".
-¿Seguro que no exagera?
-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras
emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del
observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo
que es, vemos el mundo que somos.
-¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden
activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas
y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que
cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el
silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
-¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se
transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert
Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto
de una comunicación va por debajo de la conciencia.
-¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
-El miedo nos impide salir de la zona de confort; tendemos a la seguridad
de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que
salir de esa zona.
-La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando.
Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya
espontaneidad primero ha de haber preparación, si no sólo hay
automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el
entrenamiento de la mente.
-Déme alguna pista.
-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su
propia palabra. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos
alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la
conciencia.
-Ver lo que hay y aceptarlo.
-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos
cambiar. Lo que se resiste, persiste. La aceptación es el núcleo de la
transformación.
"SEAMOS EL CAMBIO QUE QUEREMOS VER EN EL MUNDO"
M. Gandhi
servido por superabuela
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6 Abril 2010
En este momento de transito a los pies de tu cama, que difícil es la despedida mamá. El corazón me duele, se me rompe. Sé que tu tiempo ha terminado y seguir aquí solo te produciría dolor, pero los sentimientos son tan encontrados, es el carácter bipolar del ser humano.
Cada una estamos haciendo un camino, el mío es el del recuerdo, vienen unos y rápidamente se marchan empujados por el siguiente, encuentras situaciones que podías haber mejorado y seguramente es así, si no fuera porque las vivimos con la frescura del momento. Se ríe o se llora, se disfruta o se entristece, se ama o se discute con la tranquilidad que nos da el saber que hay mañana. La naturaleza nos ha donado con el regalo de la memoria selectiva.
Mama, tantas cosas te podría decir, pero hemos tenido mucho tiempo y nos hemos dicho todo, aunque en muchas ocasiones haya sido sin palabras, pero los gestos y las acciones... por Dios, cuanto son capaces de expresar.
Me vuelvo a quedar huérfana mamá, que palabra tan horrible. La primera vez no la recuerdo, acababa de nacer, pero seguro que fue dolorosa. Llegar a un mundo que desconoces, con lo bien que se estaba en el seno materno y no escuchar la voz que te ha acompañado durante nueve meses, seguro que estuve perdida. Ahora, estoy segura que ella estará contigo para guiarte en este camino. Después cuando os casasteis me separe de mi tía que me había criado hasta entonces, también fue duro, aunque solo tenía tres años, lo recuerdo perfectamente.
Hace veinte años me marcho papá, era aún joven, pero él lo hizo muy fácil, tenía ese carácter tan especial que no nos hizo difícil su enfermedad. Fue un ser lleno de luz y te llevara de regreso a casa con la sonrisa que le caracterizaba. Aun me duele tanto, como le quiero.
Ahora mamá, te toca a tú.
Gracias por tanto que me has dado, principalmente en los últimos tiempos, a causa de estas situaciones tan duras que hemos vivido, he descubierto mucho de ti y de mí, me has abierto un camino de sentimientos que desconocía. Sabes que mi fin era que fueras feliz en tus últimos años y pudieras permanecer en tu casa todo el tiempo y como ahora terminar tus días en tu cama y con los tuyos. Perdóname, aunque ya te lo he dicho muchas veces, por los momentos en que perdí la paciencia y me desespere, estaba tan cansada.
Mamá, te quiero y siempre resonara en mi corazón tus palabras "Angelines, te quiero más de lo que tú te crees" Esta vida tan dura, que os toco vivir a vuestra generación y en especial a algunas personas, como tú, os hizo recias y fuertes, y en algunas ocasiones os incapacito para expresar vuestros sentimientos. Pero al final conseguiste hacerlo.
Adiós mamá, déjate ir, por favor, no luches más.
Salud y Paz
Perdonarme soy incapaz de revisarlo.
servido por superabuela
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2 Mayo 2008
Fernando Orden Rueda 2º de Bachillerato, de Ciencias de la Salud. IES Bioclimático, de Badajoz. II Premio del II Concurso Nacional 'Carta a un maltratador', convocado por la Asociación 'Juntos contra la violencia doméstica'
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Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?
Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.
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Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.
Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.
Me puse contento antes de tiempo.
Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…
Y sucedió.
Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.
Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.
Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.
Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.
Fuente: LA GACETA EXTREMEÑA DE LA EDUCACIÓN
No se necesitan mas palabras.
Salud y Paz
servido por superabuela
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22 Abril 2008
Un residente de mi centro trabajo, con el que tengo la suerte de compartir algunas charlas, me comentaba esta mañana lo cansado que estaba de vivir. Como es lógico le di algunos argumentos para intentar animarle, pero me hizo la siguiente reflexión:
“Cuando algo tan natural como sentarse en el WC produce dolores tan insoportables, la vida carece de sentido”
No supe contestarle.
Es posible que no sepa reflejar el dramatismo que sus palabras recogían pero os aseguro que se me hizo un nudo en la garganta
Sería injusto no reconocer que los avances de la medicina nos han proporcionado muchas ventajas y como todo en esta vida hay un lado más oscuro que son los casos en que la mayor longevidad no es directamente proporcional con la calidad de vida. Para estas ocasiones, que por desgracia, cada vez son más frecuentes, los médicos del cuerpo no pueden hacer mucho y entran en juego los médicos del alma y en ese terreno podemos licenciarnos todos, pues una caricia, una sonrisa o una palabra amable es muchas veces el mayor máster.
Salud y Paz
servido por superabuela
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